“El reconocimiento a los veteranos y héroes que dejaron su vida en la gesta de Malvinas” es de todo el país, “cariño y respeto unánime que les tenemos”, es lo reflexiona un vecino de Malargüe al conmemorar este 2 de Abril, oportunidad para contar también como vivieron aquellos días de laGuerra de Malvinas, algunos muy jóvenes y casi la misma edad de los soldados que estaban en el Atlántico Sur.
En cada rincón del país, desde grandes conglomerados urbanos, o en algún lejano paraje provinciano, está latente en miles de argentinos los días de abril, mayo y junio de 1982, los meses en se extendió la Guerra de Malvinas, el hecho que marcó la última parte del Siglo XX en la Argentina.
Fueron días de euforia, incertidumbre, tristeza o dolor, de acuerdo en que lugar de la sociedad que os encontrábamos, o si éramos niños o adultos, pariente o amigo de algún soldado del ´82.
Embed - Malargüe-Día del Veterano y de los Caídos en la Guerra de las Malvinas
Y para conocer más de aquel tiempo, que parece cercano porque la memoria así lo quiere, tal como lo manifestó el profesor de historia Carlos Tapia, que se encontraba en ese momento cursando el Quinto Año del Instituto Secundario Malargüe (IISMA), un joven de 17 años que trae en el relato que desarrolló con SITIO ANDINO como en el departamento sureño se vivía la Guerra de Malvinas.
En Malargüe se vivían días “con mucha algarabía”, la misma que se generaba en los grandes actos populares en Buenos Aires, donde el país entero apoyaba la Gesta de Malvinas.
“Ver en los diarios y muy poco en la televisión la foto icónica del buzo táctico”, Jacinto Eliseo Batista empuñando su ametralladora Esterling que guía “a los ingleses que resultaron prisioneros” la madrugada del 2 de abril “nos conmovió hasta los cimientos”, porque “habíamos recuperado que era nuestro después de muchos años”, sin importar o mezclar ideologías políticas, por cierto, en un periodo duro y oscuro también para la institucionalidad de la Argentina.
La Guerra de Malvinas y el entusiasmo de los jóvenes del Malargüe del '82
Carlos Tapia recordó que esos días de efervescencia patriótica, todos los días se cantaba el Himno Nacional, Aurora “y por supuesto la Marcha de las Malvinas”, composición de Carlos Obligado y José Tieri que se difundió ampliamente y que ha sabido ganarle al tiempo.
“Eran quince minutos que estábamos cantando” en la escuela, resuena Carlos Tapia, añadiendo que él, como muchos otros malargüinos antes de ese 2 de abril del ’82 “habían hecho la Revisación Médica para el Servicio Militar, lo que llevaba a pensar que, si el conflicto bélico se extendía, podrían ser incorporados como soldados a las Fuerzas Armadas.
En “esa franja etaria había cierto entusiasmo en poder ir” a las Islas Malvinas, o “anotarse como voluntario para ir a pelear” por la Patria, dijo más adelante quien era Clase 63, una más de los soldados que estuvieron en el Atlántico Sur.
Consultado sobre las donaciones que hubo en Malargüe para el Fondo Patriótico, el profesor Carlos Tapia contó que la gente del lugar concedió desde dinero y joyas, hasta medias, bufandas o gorros de lana tejidos, “incluso guitarras regalaron para ayudar en la causa”.